Hay vinos que no fallan por ser malos, sino por estar mal servidos. La temperatura y la decantación influyen mucho en la percepción final, y conviene tratarlas con criterio.
Temperatura de servicio
En las referencias del OIV sobre competición y cata se trabajan temperaturas orientativas para la degustación: blancos y rosados en torno a 10/12 °C y tintos alrededor de 15/18 °C. No son una ley universal, pero sí una base muy útil para no servir el vino ni demasiado frío ni demasiado caliente.
Si un blanco está helado, se apagan aromas. Si un tinto está demasiado templado, el alcohol se vuelve más evidente. La temperatura correcta equilibra el vino y lo hace más legible.
Cuándo decantar
El OIV describe la decantación como una operación útil para separar posos o para preparar el vino antes de mezclarlo o clarificarlo. En casa, la aplicación práctica es más sencilla: ayuda sobre todo en vinos con sedimento o en vinos que necesitan abrirse un poco.
- Decanta si hay poso visible o si el vino está cerrado.
- No decantes por costumbre en vinos delicados que ya van justos de aire.
- Si tienes dudas, prueba primero en copa y decide después.
Regla simple
La mejor regla es esta: sirve el vino a una temperatura razonable y decanta solo cuando haya un motivo claro. Así ganas expresión sin forzar la botella.
Para el aficionado, esto suele dar mejor resultado que seguir rituales por inercia.



